El osito salió de la cueva,
Pues en invierno los días son largos de veras.
Rápido trepó por un pino
Para ver cómo está el camino.
Se emocionó tanto trepando
Y escuchando a los pájaros cantando –
No se dio cuenta cómo subió
Por el pino – casi al cielo llegó.
Comenzó a llorar por el bosque entero:
«¿Cómo bajo de aquí, verdadero?
¿O tendré que caer al arbusto?
¡Soy un osito muy injusto!».
Así lloraba una o dos horas:
«¡Ayúdenme, amigas señoras!».
Pasaban animales por allí:
"No queremos problemas, ¡uf, así no!".
Pasó volando una urraca:
"¿Quién quiere esta tarea tan flaca?
¿Bajarte de ahí arriba?
¿Dónde encontramos la fuerza viva?".
Entonces llegó la mamá del osito,
Y terminó todo el conflictito.
Lo bajó del árbol con cuidado
Y a la cueva lo ha llevado.
Niños, en este cuento hay una lección,
Para los desobedientes – una reflexión:
Obedezcan a mamá, no hagan travesuras,
Para que no lloren por sus aventuras.