Vivía un erizo en el bosque. En un día hermoso y soleado, el erizo salió a pasear y también a recoger hongos.
Camina. Escucha cómo cantan los pajaritos. Mira cómo vuelan de árbol en árbol, de pino en pino.
El erizo les preguntó a los pajaritos: «Por favor, pajaritos, ¿dónde está el claro con hongos? ¿Quiero hacer provisiones para el invierno? Ustedes vuelan alto. Ven lejos y lo saben todo.»
Los pajaritos comenzaron a cantar más fuerte y a volar más rápido de árbol en árbol, de pino en pino.
El erizo no se queda atrás, los sigue. Tararea junto con ellos. Se entusiasmó tanto que no notó cómo llegó a un claro. Y allí... ¡Había hongos por todas partes!
El erizo se alegró mucho. Comenzó a recoger hongos y a agradecerles a los pajaritos. Tendrá qué comer en invierno.
Y tú, amiguito, ¿te gusta recoger hongos?